Recuerdo las gafas rotas de Allende sobre el piso de La Moneda, el humo brotando tras los muros del palacio, el estruendo reventando de cuajo paredes, el polvo sobre los pocos guardias fieles al presidente, los niños corriendo... y los jóvenes, y los viejos... Los recuerdo en ajadas películas y documentales que pusieron en la televisión española. Lo recuerdo en las palabras de un chileno joven y contrariado sentado sobre una banqueta de un chiringuito en la costa del sol Tengo un pasaje a Santiago para el quince de noviembre dice ¿qué voy a hacer ahora?
Recuerdo los tanques en las avenidas, las banderas desconcertadas ondeando sobre mástiles blancos.
Es imposible que recuerdes. Tú no estuviste allí. Me dices y derrumbas con ocho palabras mi memoria inventada, y la aferras al yermo suelo castellano en el que ni siquiera me habían imaginado.
miércoles, 11 de julio de 2012
sábado, 7 de julio de 2012
domingo, 3 de junio de 2012
Mañana
Mañana voy a dedicarte unas líneas, pensé, cuando en realidad quería hacer un ejercicio masturbatorio, como siempre, frente al espejo, intentando matar de una vez por todas bien al coso bien a boabdil.
Mañana voy a dedicarte unas líneas, grité: ¡al carajo con el silencio! Déjenme gritar cuando expulso semillas, cuando libero libélulas que no conocerán el éxito o el fracaso como papá, sino que morirán en un pañuelo de papel y huirán por el retrete, o morirán resecos en el tacho de la basura sirviendo de alimento a roedores y cucarachas. Olvídense del cuerpo profético y la sangre derramada, del cordero penitente, de los panes y los peces. Olvídense de llevar en secreto el onanismo, olvídense del milagro de la vida, los dioses juegan a escritores y se inventan fábulas con que amedrentar a los simples. Todo es mentira. Mentira como las palabras que en este blog esgrimí durante tres años, mentira como el aparente silencio de los últimos meses.
Mañana voy a dedicarte unas líneas, pensé, y mañana siempre era mañana, nunca llegaba. Hasta hoy.
He vuelto.
Mañana voy a dedicarte unas líneas, grité: ¡al carajo con el silencio! Déjenme gritar cuando expulso semillas, cuando libero libélulas que no conocerán el éxito o el fracaso como papá, sino que morirán en un pañuelo de papel y huirán por el retrete, o morirán resecos en el tacho de la basura sirviendo de alimento a roedores y cucarachas. Olvídense del cuerpo profético y la sangre derramada, del cordero penitente, de los panes y los peces. Olvídense de llevar en secreto el onanismo, olvídense del milagro de la vida, los dioses juegan a escritores y se inventan fábulas con que amedrentar a los simples. Todo es mentira. Mentira como las palabras que en este blog esgrimí durante tres años, mentira como el aparente silencio de los últimos meses.
Mañana voy a dedicarte unas líneas, pensé, y mañana siempre era mañana, nunca llegaba. Hasta hoy.
He vuelto.
jueves, 8 de marzo de 2012
Cientoveinticuatro
Como si nos hubiésemos quedado helados ambos con la entrada número 123. Ahí termina todo. O eso parece.
No hay ánimo ninguno para seguir con este blog que es un muerto desde hace meses, sin llegar a ser un lastre pues al estar en la nube de internet no pesa y es más etéreo que el pedo de una santa.
Por esta y otras razones que sólo conciernen a Boabdil y al que escribe, hemos decidido que sólo escribiremos cuatro, como mucho cinco, entradas más en las que trataremos de explicar algunos asuntos que no han quedado claros o, mejor dicho, no nos han quedado claros a nosotros dos.
No alargaremos mucho la tortura, no va con nosotros.
Salud.
No hay ánimo ninguno para seguir con este blog que es un muerto desde hace meses, sin llegar a ser un lastre pues al estar en la nube de internet no pesa y es más etéreo que el pedo de una santa.
Por esta y otras razones que sólo conciernen a Boabdil y al que escribe, hemos decidido que sólo escribiremos cuatro, como mucho cinco, entradas más en las que trataremos de explicar algunos asuntos que no han quedado claros o, mejor dicho, no nos han quedado claros a nosotros dos.
No alargaremos mucho la tortura, no va con nosotros.
Salud.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
mis mejores ropas
A Boabdil,
a su manera. Puema por puema.
mis mejores ropas permiten resguardarse del frío
yo no las quiero aunque se empeñen en abrazarme cada mañana
aunque se obcequen en adherirse a esta piel pálida de europeo enfermo
a este cuero mixtura de razas inexistentes ya
a esta envoltura heredada de todo aquel que pasara por esta casa
mis mejores ropas limitan, contraen, irritan las sombras nebulosas de la oscuridad
en que me emperro en deambular hasta el fin de mis días
cuando sean mis mejores ropas solo vestigios horadados por lombrices
mis mejores ropas consienten que mis nalgas se congelen contra el granito
del suelo que piso en esta ciudad, del piso en que poso en esta ciudad
mi culo contra el granito aquél que el hombre usurpó de las montañas
mis mejores ropas consienten que resbale una huérfana gota de lluvia furtiva desde mi hombro
por la manga de la camisa, para alojarse en el ajado ojal de la misma
mis mejores ropas no borran mi gesto serio
ni el surco de lágrimas, si hubo alguna, dibujado sobre mis mejillas
autoabofeteados cachetes frente al espejo frío que no me esconde al mundo
ni me muestra como miss ausente de lecturas
teniente de canciones, pendiente de roperos ajenos
maldito cristal que no me refleja si no visto mis mejores ropas!
maldito cristal que me muestra desproporcionado y vergonzoso!
maldito vidrio amoral que me dice las cosas tal cual son
aunque mis ojos no lo quieran escuchar!
sé que debo huir
sé que debo correr
despojarme de ropajes y quedar nudo
como animal o criatura primigenia y llorosa
y sin embargo mañana volveré a cubrirme con mis mejores ropas
y si a la noche tuviera frío alcanzaré a meter mis pies bajo la mesa camilla
así me ardan al contacto con el brasero, por cobarde!
sábado, 17 de diciembre de 2011
puema inconcluso de amor y piedras rompiendo esperanzas como viejos viejos.
Y le diré a tus hijos la mujer que fuiste,
la mujer que hoy eres, escondida
en las entrañas del volcán.
Les contaré las noches y los días
en que no estabas; ni estás.
Les hablaré del aislamiento voluntario,
del estruendoso silencio que escondían
los gritos dolorosos e infames de las piedras
al chocar con las cabezas, y quebrarse.
Haré añicos sus almas, mas renacerán.
No te preocupes, es todo por su bien,
del mismo modo hicieron nuestros mayores
con nosotros, qué hijos de puta.
la mujer que hoy eres, escondida
en las entrañas del volcán.
Les contaré las noches y los días
en que no estabas; ni estás.
Les hablaré del aislamiento voluntario,
del estruendoso silencio que escondían
los gritos dolorosos e infames de las piedras
al chocar con las cabezas, y quebrarse.
Haré añicos sus almas, mas renacerán.
No te preocupes, es todo por su bien,
del mismo modo hicieron nuestros mayores
con nosotros, qué hijos de puta.
sábado, 26 de noviembre de 2011
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