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lunes, 13 de mayo de 2013

extraño frente al Thames

extraño un río en mi ciudad
y lindas mujeres horribles corriendo por su ribera

extraño perderme tal vez
y seguramente encontrarme
desangrado en la calle
con la cabeza abierta
por culpa de algún torpe
un torpe que esta vez no seré yo

extraño el extrañamiento del extranjero
el estrangulador abrazo que enviaba
el estentóreo y mudo grito acomplejado
que mi vientre expulsaba

extraño extrañarme y extrañarte
y además te echo de menos
sí, además me echo de menos

Londres, 11 de abril de 2013

miércoles, 20 de marzo de 2013

sin título

Si al llegar a casa me encuentras con las llagas abiertas,
con el cuero ajado y sin palabras...

Si al llegar a casa tus manos no tienen mas mariposas que tocar
y huyes al mar y posas revoloteando en las cuencas vacías de mis ojos
la sal gorda que el patrón te ha dado...

Si me encuentras durmiendo es probable que en realidad esté muerto.
Tu dios lo quiera un día rumias plasta a plasta,
desde tu revoltosa cola hasta las astas que luces, y luzco
y apagas las llagas vagas y te das de bruces.

Te has dejado la puerta abierta proclamas
el viento corre por el corredor, y aunque lento
se siente hiriente gritas impertinente pues la corriente
dices ha tirado tus viejas fotos
esas en las que siempre salgo con un ataque de tos
o, mejor dicho, no salgo.

Sí. Si cuando llegas está el café hirviendo en la cafetera,
desbordado, pringando la cocina y la encimera,
y ves un carril zigzagueante como una huella de yarará
surcando el piso yermo aunque abonado
y yo ni piso ni nado ni respiro...
tú, respira tú, tranquila,
solo me ha dado un ataque y estoy sentado
segunda puerta a la derecha como siempre,
en esa habitación que gobierna un espejo.

martes, 19 de marzo de 2013

Welcome to Blabla City

Anoche, como todas las noches, soñé con mundos de mierda,
muertes injustas y plagas antediluvianas,
apenas importa, pues también soñé
con paraísos patrocinados por refrescantes bebidas,
y en el telón de azúcar un terrón de acero
y al fondo una postal de una palmera
y un Welcome to Blabla City arañado en la arena,
a los pies de la barbacana de un castillo.
Un niño, un muchacho algo torpe, había robado mi cara
y pisoteaba y pateaba la atalaya arrancándose del pecho
los sueños con napalm y aceite de colza.
El oso del escudo lanzaba besos
y el cerro de los colores se volvió negro.
Mamá, mamá grito al pasillo
sin apenas abrir la puerta, pues me da miedo,
mamá, mamá insisto y no hay respuesta,
así que repto sobre mi barriga helada
hasta el fin de la noche, la mañana.
Pero de nada sirve andar si no hay camino,
ni éxodo que mi nariz ladina no huela,
de nada sirve despertar en el fango
de esta plasta vacuna y pestilente
a la que según parece los dueños del mundo apenas hacen caso
o peor aún: se han acostumbrado
como el tullido a cagarse en las muelas de los otros,
como el fantasma a esconderse de los ojos del adulto,
como el que llega a este jodido verso esperando que al fin
en el siguiente,
no, no, en el siguiente
el autor diga algo interesante o al menos bello,
una imagen que explique porque (mal)gastó su tiempo
sentado en este trono por el que huyen los desperdicios
tres, quizá cinco, minutos mas de lo que se merece.
 Aunque onírico un mojón lleva su tiempo.


domingo, 23 de septiembre de 2012

Al fín, largo verano, agonizas

Al fín, largo verano, agonizas
y te llevas con tus ínfulas de buen hombre
la moribunda eternidad que tanto ansías.
Al fín huyes, cobarde, porque las hojas de los árboles,
según dices, te hacen cosquillas al rasgar el suelo.
Huyes, maldito embustero, por no quemar las espaldas
de tus hijos en la vendimia, te dices y repites convencido
frente a un espejo con la cabeza gacha,
pues ya ni si quiera tú aguantas
el peso del sol en la coronilla.
Al fin te vas, tal cual viniste, en tu carroza de oro
y lanzando flores a los pueblos como un mesías porculero,
saludando con las manos flojas de la desgana y la soberbia
a los necios perfectamente pigmentados que te adoran.
Al fin emigras, altivo estío.
Permíteme al menos disfrutar
horadando las heridas en las cuencas de tus ojos
con las primeras lágrimas que el otoño nos regala.   


miércoles, 28 de diciembre de 2011

mis mejores ropas

A Boabdil,
a su manera. Puema por puema.

mis mejores ropas permiten resguardarse del frío
yo no las quiero aunque se empeñen en abrazarme cada mañana
aunque se obcequen en adherirse a esta piel pálida de europeo enfermo
a este cuero mixtura de razas inexistentes ya
a esta envoltura heredada de todo aquel que pasara por esta casa
mis mejores ropas limitan, contraen, irritan las sombras nebulosas de la oscuridad
en que me emperro en deambular hasta el fin de mis días
cuando sean mis mejores ropas solo vestigios horadados por lombrices
mis mejores ropas consienten que mis nalgas se congelen contra el granito
del suelo que piso en esta ciudad, del piso en que poso en esta ciudad
mi culo contra el granito aquél que el hombre usurpó de las montañas
mis mejores ropas consienten que resbale una huérfana gota de lluvia furtiva desde mi hombro
por la manga de la camisa, para alojarse en el ajado ojal de la misma
mis mejores ropas no borran mi gesto serio
ni el surco de lágrimas, si hubo alguna, dibujado sobre mis mejillas
autoabofeteados cachetes frente al espejo frío que no me esconde al mundo
ni me muestra como miss ausente de lecturas
teniente de canciones, pendiente de roperos ajenos
maldito cristal que no me refleja si no visto mis mejores ropas!
maldito cristal que me muestra desproporcionado y vergonzoso!
maldito vidrio amoral que me dice las cosas tal cual son
aunque mis ojos no lo quieran escuchar!

sé que debo huir
sé que debo correr
despojarme de ropajes y quedar nudo
como animal o criatura primigenia y llorosa
y sin embargo mañana volveré a cubrirme con mis mejores ropas
y si a la noche tuviera frío alcanzaré a meter mis pies bajo la mesa camilla
así me ardan al contacto con el brasero, por cobarde!

sábado, 17 de diciembre de 2011

puema inconcluso de amor y piedras rompiendo esperanzas como viejos viejos.

Y le diré a tus hijos la mujer que fuiste,
la mujer que hoy eres, escondida
en las entrañas del volcán.
Les contaré las noches y los días
en que no estabas; ni estás.

Les hablaré del aislamiento voluntario,
del estruendoso silencio que escondían
los gritos dolorosos e infames de las piedras
al chocar con las cabezas, y quebrarse.

Haré añicos sus almas, mas renacerán.
No te preocupes, es todo por su bien,
del mismo modo hicieron nuestros mayores
con nosotros, qué hijos de puta.

domingo, 10 de abril de 2011

pude haber nacido en un país de veranos eternos
de exceso de peplos y anemia de besos

no fue así y lo inventé

martes, 14 de diciembre de 2010

a Morente

Así me yerve en las tripas tu canto
como un volcán ahumando el firmamento,
como el erupto pétreo que te han tirado a la ventana
arrancándotenos para siempre de este mundo de brutos,
de manos blandas y corazones descorazonados.
Así me yerve y me sangra ardiente el alma.

Así me inunde el barro la garganta,
o me rebocen de alquitrán las llagas,
así me escupan, me silencien, me lapiden,
así, de pronto, nos rematan
y se quedan huérfanas de voz seis cuerdas,
cuatro manos que palpan y palmean,
trece millones de almas que aún hoy sueñan
que hoy no existe, que es aún ayer, jamás mañana.
Así, tan rápido, tan pronto, tan desvalida se va...

así tu voz regando estará siempre la vida.
Eternamente.

viernes, 22 de octubre de 2010

20.

"A veces era mejor mirar al suelo para saber si estaba lloviendo o no"
el coso dixit.


En ocasiones convenía mirar al suelo

fisgar en los charcos

hurgar en desanimados recovecos

oscuros, aparentemente inertes

recodos donde la plata y la lluvia copulan y se confunden

interponerse en el momento exacto en que la gota toca

en que la gota roza la pelbis poluta de las veredas

interrumpir el coito de la naturaleza

(lo hizo ya tantas veces el hombre que apenas importó una más)

si de verdad quería paladear el cielo.

viernes, 8 de octubre de 2010

birbam, 8 de Noviembre 2007

A mí las herrumbrosas hojas de las calles,
caducas, urbanitas e insurgentes,
las birbanianas hojas pudorosas.

A mí las letanías, las odas y los plantos,
las calipigias mujeres timoratas
deseosas de bebés autodidactas.

A mí la chispa, la hoguera y los rescoldos,
la flameante sombra del Averno
que ya antes planease sobre mí.

A mí el carmín manchando las solapas,
sin fútbol y sin misa los domingos,
las colegialas estúpidas e histéricas.

A mí el maiz, el cereal, la cebada
y el patxaran después, después de la comida.

lunes, 27 de septiembre de 2010

empezar a escribir un nuevo sueño

Clavada te tengo amada en otra latitud
en plenitud de sueños que me empeño en no olvidar
en volátiles dátiles que se lanzaran eva y adán.

Clavada te tengo en el aire, un buen aire que voltea choripanes desde tu costado,
pintándome de amarillo los viernes y sus labios...
los labios que no se ofrecen los viernes,
esos malditos labios que se amoratan lentamente,
esos labios cardenalicios incitándonos al vicio,
al temblar de piernas si me estás faltando como no te tuve nunca.

Incrustada como una mancha de café en esa camisa que jamás vestí, ni vestiré,
repito que ni siquiera tengo intención de vestir esa camisa
pues ya no me hacen falta más ropajes que tu brazo cubriéndome las espaldas,
no necesito más que atarnos como un nudo de piernas en la cama,
no preciso más de lenguas yermas y abalorios dentales enmarañándose en el cuello,
con calcáreas arias, con tronadoras odas, con sombrías elegías.
No.

Solicito un quitamanchas, un alicate, una goma de borrar, medialunas en la cama, algo,
el valor para agarrar una nueva hoja en blanco y empezar a escribir un nuevo sueño.

domingo, 18 de julio de 2010

ripios sin titulo para boabdil

boabdil está dormido

ya no le llora a mamá

boabdil está durmiendo

ya no mira atrás jamás

boabdil está dormido

Aixa no le acunará

boabdil está durmiendo

quién le despertará?

domingo, 30 de mayo de 2010

hay amantes

hay amantes que se quieren diez minutos
y ensucian sus espaldas con abrazos
obviando sus olores primigenios

hay amantes desolados, solitarios
que se acuestan a la sombra en cada parque
y se fingen infelices como esfinges

hay amantes
a menudo los encuentro
hay mujeres amadoras que me ignoran
y caminan a mi espalda entre risas
(y no me importa)

miércoles, 5 de mayo de 2010

yo no quiero

yo no quiero ni perlas ni coronas
no quiero ver mis dedos poblados de anillos con rubíes
no los quiero
no son para mí los trajes caros
ni los viajes transoceánicos en barcos con piscina
y daikiris a la sombra

no me interesa respirar el aire puro de una mansión en el centro de birbam

yo no quiero dejar de usar las manos para limpiarme la frente de sudor
y mancharla con astillas, no lo quiero, no
no es para mí vestirme de pingüino, impostar la voz
beber champán francés para desayunar, disimular que sé leer

no necesito inventar anécdotas con condes, faranduleros, botarates
toreros de oficina y bigotitos elegantes acentuando sus bocas
subrayando sus narices

es, probablemente, la única manera que conocen para darse importancia

y aun menos tengo la necesidad
de hincharme los labios o implantarme cabello
estrechar mi estómago
derrrumbar mi nariz

sólo quiero levantarme temprano
reflejarme en el espejo
y sentirte retozando entre sábanas
a mi espalda
en mi cama

domingo, 11 de abril de 2010

ateardecer

el sol se está rompiendo detrás del bosque como una yema ovípara
se está desgarrando el sol contra las ramas de los árboles
y brotan tiznando con  pintas negras el cielo celta
bandadas de mirlos mortalmente desesperados
hay un hombre abajo con la piel teñida, con el ceño fruncido y mil leyendas
en un baúl de carne y sangre manando violentas desde el infierno
hay un hombre allí abajo que se pregunta si está muriendo de celos el sol
y lo observa arder desgranándose en píricas teas que inundan
el firmamento bermejo como aloque diluido en las cargadas nubes

nubes marcianas azafranadas
nubes de pimentón el hombre canta
y corre hacia el infinito buscando la gloria o el probable fracaso

nubes flotando en derredor de las ubres de la luna
nubes de magma huyendo del hombre que acuchilla el horizonte

el sol se desquebraja tras la sierra
pero no llora, no sangra

domingo, 28 de febrero de 2010

nos tocamos con los ojos sin quererlo

nos abocan y escupimos volvoretas a la boca del volcán
reventamos con palabras las baladas de los viejos fariseos
e inundamos de matices pizpiretos templos de piedra y cristal

sabe dios que no sabemos lo que hacemos
que revoloteamos ciegos cual libélulas
torpes alrededor de luces
y obviamos el alimento evidente...

lentos mosquitos chupasangres
exhibiendo con esa sangre la palabra muerte

alentamos nuestras glorias, nuestro anhelo
predicamos sinfonías con sonajeros
nos miramos desde lejos
nos tocamos con los ojos sin quererlo

sábado, 27 de febrero de 2010

Aún no te conozco y no sé por qué te estoy echando de menos.

Aún no te conozco y no sé por qué te estoy echando de menos
aún no te conozco pero sé que jamás bailaremos
(aún no me conozco ni siquiera a mi).

Aún no sé quién es la cara barbada que hay tras el espejo
aún no me conozco y sin embargo sé que estoy envejeciendo

me escondo entre manijas de un reloj que no funciona,
me empapo con las gotas del sudor que me devora
la piel herida del toro aquél que abandoné.

Aún no te conozco, aunque te tenga bebiendo café en la mesa de al lado
o en la cola del cine agarrada del brazo de otro hombre,
ni tú ni yo hemos reparado en nuestro amor,
ni tú ni yo sabemos que existimos, por ahora.

Aún no te conozco y ya te anhelo, y anhelo también los versos imprecisos,
inconclusas palabras floreciendo de una garganta dañada
por el filo hiriente de las cuerdas harmónicas del arpa roto,
partido en dos por la furia de los dioses griegos
que no comulgan con los gustos de la plebe desnuda de túnicas y peplos.

Aún no te conozco y la ausencia de tu aliento en el mío desquebraja nuestras cortezas.

sábado, 20 de febrero de 2010

Ventanas del Abasto.

El Abasto, Buenos Aires, en una azotea verde durante
una mañana del final de la Primavera austral de 2008.
Nuestra ventana estaba sobre un almendro
que en la noche por el viento crepitaba,
era un almendro en flor que estaba enfermo
era el runrún que mecía nuestra cama.
Rios Rosas, Madrid, en un balcón gris durante
una mañana en el inicio del Invierno boreal de 2009.

jueves, 31 de diciembre de 2009

el mar tiembla



No le pregunten al mar por qué los ojos de una mujer
de ojos negros son tan extraños y perdidos.
Los subterráneos. Jack Kerouac.

el mar tiembla
si en la orilla
alguien espera con ojos melancólicos
una respuesta

si alguien le mira y amenaza
con quitarse la vida

el mar no tiene palabras
aunque nunca calle

el mar no tiene respuestas
aunque todo lo sabe

jueves, 17 de diciembre de 2009

Si me ves sonreir tírame piedras.

Si me ves sonreir tírame piedras. Si me ves llorar dame la mano.
No estoy loco, aunque quisiera que me encerrárais en un tarro de mermelada de grosellas,
con pepitas silvestres y un cordón umbilical atenazándome el cogote (y el alma).

Y mi hermano canta los himnos que queríamos olvidar de niños
rezan los jipis en la plazuela.

Si me ves es porque estoy aquí delante. El primero.
Soy el tipo al que hay que disparar y, sin embargo, nadie lo hace.

Si te vas a dormir déjame un rato, con el bote de barbitúricos escupiéndose a sí mismo.

Yo me pierdo en mi ombligo y doy mil vueltas. No me invento, estoy ahí.
Soy el primero, al que hay que disparar.

Soy el primero, el que se borra.
No estoy.

Y mi hermano reza las leyes que quisimos quebrar
cantan los jipis.

Soy el que yerra,
el que te espera.
El que aguanta sin estar y no se nota.
El que se deja ver sólo por tí.

Si me ves sonreir tírame piedras,
trata de romperme los cristales.
No estoy,
alguien me habrá borrado de su vida

acaso vos me ves?
inquiero.